Un pollo, tres platos

viernes, 20 de marzo de 2015
No sé si ha sido la maternidad la que me ha vuelto una maruja o simplemente ha sido cosa de la edad, pero aquí estoy la anti-amadecasa por excelencia obsesinada por la economía doméstica y todos sus entresijos y encima hablando de ello en un blog... Uff! Qué pena de mí! jajaja

En estos últimos años mis circunstancias han cambiado mucho así que no me ha quedado otra que adaptarme y preocuparme por cosas que antes no tenían demasiada importancia. Antes de que la bruja mayor naciera yo tenía un buen trabajo con un buen sueldo, trabajaba muchas horas a la semana y normalmente no comía en casa, así que la compra que hacía la hacía el sábado e iba a un único lugar porque no tenía ni tiempo ni ganas de más.

Cuando fui madre la cosa cambió, ya no tenía trabajo y por lo tanto no tenía ingresos, no es que tuviera tiempo libre (eso lo sabéis de sobra todas) pero sí tenía tiempo para ir con mi niña de paseo y aprovechar a hacer la compra, unos días en un lado y otros en otro, con lo que descubrí (Oh my God!) que los precios podían variar mucho de una tienda a otra... Ya veis que como ama de casa no tengo parangón ;-)

Así que he pasado de ser una chica que compraba las pechugas de pollo ya fileteadas a una chica (porque aunque tenga dos niñas sigo siendo una chica) que se lleva el pollo entero. El día que descubrí que me costaba lo mismo una bandeja de pechugas que un pollo me sentí pletórica (y no me exgtraña que os riáis de mí) y me dije "A Dios pongo por testigo que si tengo tiempo no volveré a hacer el canelo y pagar el doble por lo mismo" y de momento lo he cumplido.

Pero claro, aunque siempre he sido muy cocinillas la cocina tradicional nunca me ha tirado y la chica que compraba las pechugas fileteadas se encontró con un pollo entero y tenía que darle salida... Y como ésta ha sido una semana de las de pollo entero me apetecía compartir con vosotros el resultado...

Así que me podéis visualizar con un pollo enorme, después de quitarle bien la piel que ya sé que hay mucha gente que se la come (mi madre entre otras) pero aparte de tener muchísima grasa a mí me da muchísimo asco, separé las pechugas y los muslos y los pasé por la picadora para hacer unas hambuerguesas verdes como las de la receta que publiqué hace unas semanas para que esta tortura de niñas que tengo coman algo de verduras.

Como a la bruja pequeña le gusta la sopa mi nuevo yo marujo ha empezado a hacer los caldos caseros (huelga decir que antes los compraba hechos o me los traía de casa de mi tía) y me curré una sopita de pollo con verduras que devoró igual que papá y yo, la mayor se niega a comerla (grrrr). La mayor parte de la verdura la paso por la batidora y va al caldo pero pegado en el hueso quedaba muchísima carne y por supuesto no la iba a tirar...

Una ama de casa que se precie habría aprovechado para hacer unas croquetitas riquísimas, pero yo todavía no he llegado a ese nivel (todo se andará) y no me veo removiendo la masa, así que ayer pensando decidí que iba a probar a hacer una lasaña de pollo, entre mis platos de pasta nunca había entrado una lasaña pero alguna vez tenía que ser la primera y no lo veía muy difícil...

Y ahí la tengo en el horno esperando la hora de comer, si ha quedado buena todavía no lo puedo decir, pero que ha sido fácil por supuesto, si yo me veía colocando placas cocidas de pasta y pensando que se me iban a descojonar y resulta que venden unas que se ponen tal cual y luego se hacen en el horno!! Y por 1€ el paquete!! Dios mío que mundo por descubrir!! Cuando se lo cuente a mi madre va a flipar!

Así que ya veis, un pollo y tres platos. Si yo he podido cualquiera puede...

Y pienso seguir marujeando... Ya os contaré...

Deberes

miércoles, 18 de marzo de 2015
Mi hija mayor está en segundo de infantil y tiene deberes todos los fines de semana. Por si alguien tenía dudas a mí no me mola nada.

Las tareas comenzaron a mediados del curso pasado. Durante ese curso y el primer trimestre de este las tareas eran un libro para leer (bueno, para que le leyéramos) y una ficha a hacer sobre el libro en la que hay que escribir el título, el autor y hacer un dibujo (coloreado que quede claro, que al principio algún niño lo llevaba a lapiz y la profesora ya nos dijo que de eso nada), desde hace un par de meses a esto se le ha añadido una ficha de repaso sobre la letra con la que estén esa semana.

Cuando sale este tema tanto en el patio como en el parque veo que hay muchos padres encantados con esto, a mí me sorprende porque el tema de los deberes con cinco años sinceramente me mata.

En primer lugar lo del cuento entiendo que su objetivo es crear un hábito de lectura en los niños, pero en nuestro caso esto no nos hace ninguna falta puesto que ya leemos cuentos todos los días (uno a cada una concretamente), tenemos un montón de libros en casa y además vamos todas las semanas a la biblioteca a coger alguno más. El hecho de tener que leer el que toca para nosotras es más contraproductivo que otra cosa, ya sabemos que lo que se hace por obligación nunca puede ser divertido, y además aunque hemos descubierto libros que nos han gustado mucho (como los Cuentos para sentir de Begoña Ibarrola) también nos han tocado libros que no nos han gustado nada de nada y que nos han quitado tiempo de leer lo que sí nos gusta.

Por otro lado la ficha de escritura... me parece que la profesora se pasa de exigente, estamos a mitad de curso de segundo de infantil y ya han aprendido todas las mayúsculas, las vocales en minúscula y vamos ya por la cuarta consonante, todo ello entre sus dos líneas correspondientes. En mi opinión demasiado pronto. Este es el principal punto de discordancia con otros padres, ya que opinión general es que esto es cojonudo y cuanto antes mejor, yo tal vez sea un poco demasiado happy pero lo que me importa ahora es que mi hija tenga tiempo para jugar y hacer lo que ella quiera porque deberes y tareas va a tener demasiados años de su vida.

Luego también  está la cosa de que todas estas tareas nos condicionan el fin de semana. Por supuesto yo me veo incapaz de ponernos a ello el viernes por la tarde y como el sábado tengamos algún plan que es lo que nos suele ocurrir acabamos haciéndolos el domingo a última hora. Y ya no digo nada como decidamos pasar el fin de semana fuera... Este invierno que hemos salido poco hemos cogido la costumbre (o lo hemos intentado) de hacerlos los sábados por la mañana pero hay días que en el momento "idoneo" veo que están entretenidas jugando tranquilamente y no me da la gana de cortarles el rollo por hacer unas tareas, así que cuando no es por una cosa es por otra acabamos a trancas y barrancas.

Así que sí así es ahora no quiero ni pensar cuando lleguemos a primaria y traigan deberes las dos. ¡Creo que voy a tener que empezar a ponerme las pilas!

Sputnik

lunes, 16 de marzo de 2015
Esta vez de la mano de Boolino os traigo un libro dirigido a niños algo más mayores que mis brujas, se trata de Sputnik de Bettina Obrecht.



Sputnik nos cuenta la historia de tres amigos que viven en el barrio de Las Palomas, un barrio que se ha ido degradando y ya no quedan nis palomas, estos amigos jugando un día en unas viejas vías de tren se encuentran con un chico muy especial, Sputnik.

Sputnik afirma ser un extraterrestre pero Ana y Karim que son los mayores no pueden creérselo como se lo cree Adrián, a partir de aquí Sputnik les acompaña continuamente mientras ellos intentan averiguar de donde viene...

Es una historia que trata sobre la amistad y sobre las relaciones con los demás, sobre aceptar al que es diferente. Es una historia también sobre la familia, a lo largo del libro se nos muestran dos familias muy distintas, una muy cortita (la de Ana y Adrián) cuya madre les abandonó hace tiempo y una enorme (la de Karim). También nos habla sobre los prejuicios que sólo tenemos los adultos y sobre como los viven los niños.

Es una historia que seguro os va a gustar.

Este libro no se lo he leído a las peques ya que es un libro recomendado de 9 a 11 años y sé que se les iba a quedar grande pero yo sí me lo he leído y puedo decir que es un libro de fácil lectura, bien escrito, con una hiostoria interesante que engancha desde el principio. Un buen regalo sin duda.

Ilustraciones que hablan

viernes, 13 de marzo de 2015
Cualquier cuento puede comunicar desde la ilustración y desde el texto, sin embargo la primera suele ser un complemento a la palabra escrita. Os proponemos dos ejemplos de cuentos para niños en los que el texto no es para nada necesario y la imagen se las apaña de maravilla sola.


Esta preciosa historia ideada por Andrea Hensgen e ilustrada por Béatrice Rodríguez es una muestra del poder de las ilustraciones para llevar el peso de la narración de una historia. Sin una sola letra escrita, Amigos de Libros del Zorro Rojo es un cálido cuento infantil que explica con imágenes la vida de un niño que va solo al colegio y que por el camino se ve asaltado por sus miedos, como un perro enorme que le ladra o un maleducado que le increpa. Un día le acompañará su nuevo amigo, un perro que vivía cerca de su colegio, y nuestro protagonista descubrirá que todo es mejor si se comparte en compañía de un ser querido. Pero para tener amigos hay que serlo, y el niño pronto descubre por qué su nuevo amigo le sigue a todas partes. El perro vivía con un señor mayor que ahora está ingresado en una residencia, allí está triste y el perro no le puede visitar por sí mismo. Así que verá la manera de ayudarle pidiendo una visita con el señor mayor. Los tres disfrutarán de una tarde juntos y el pequeño descubrirá el valor de la auténtica amistad. Las ilustraciones de esta historia realmente hablan, la expresividad facial y corporal de los personajes transmite muchas emociones. Las imágenes son de corte clásico y apelan a un público infantil de 2 a 6 años, a quienes está destinado el libro, y están expuestas a lo largo del cuento de manera original. A veces la imagen está plasmada a toda página con fondo ilustrado, a veces la imagen queda centrada en la página y muestra solo el primer plano del personaje o de la acción, sin trasfondo ni decorado. También nos encontramos con una página con cuatro ilustraciones que explican una acción, un movimiento o un cambio, en un estilo que recuerda al cómic. Este es un libro para niños de primera calidad donde contenido y forma confluyen en ilustraciones que hablan.



Otra propuesta de ilustraciones que comunican sin depender del texto es La puerta de la editorial Corimbo. Michael Van Zeveren es autor e ilustrador de este cuento infantil sin texto que ilustra con una imagen en cada página una serie de situaciones que se pueden dar habitualmente en el lavabo de una familia numerosa un día por la mañana. Nuestra protagonista es una cerdita presumida que entra la primera en el lavabo por la mañana. Muy curiosa y delicada, se dedica a prepararse para el baño y lo pone todo en su sitio. Sin embargo pronto empieza el día para toda su familia y enojada verá como su madre se anticipa a ella para bañar a su hermanito, luego entran sus revoltosos hermanos pequeños y finalmente su padre viene para lavarse los dientes. La cerdita quedará enfurruñada en un rincón contemplando la rutina de toda su familia y esperará de morros hasta que pueda volver a estar sola en el lavabo. El título del libro viene de la única expresión hablada en todo el cuento infantil, ¡y es que encima de interrumpir su rutina todos salen sin cerrar la puerta! Un libro para niños en pequeño formato en el que, a modo de viñeta, cada página es un único dibujo con una acción de la historia.



Post ofrecido por Boolino

Cuatro ya se notan a fin de mes

miércoles, 11 de marzo de 2015
Durante bastante tiempo he afirmado sin equivocarme que el hecho de tener dos hijas no me suponía gran cosa a nivel económico, de repente ha dejado de ser así...

Sí es cierto que cuando nace un bebé nos volvemos locos comprando un montón de cosas (muchas de ellas si volviéramos atrás las dejaríamos en la tienda sin dudarlo), pero cuando nació la bruja mayor no sólo fue la primera hija, sino también la primera nieta, la primera sobrina, la primera niña del grupo de amigos, la primera de todo y todos se empeñaron en que algo le tenían que regalar y como la menda desde hace tiempo que es muy práctica tenía una lista para cuando le preguntaban, así que nosotros gastar gastamos poco. 

Cuando nació la pequeña prácticamente todos los gadgets fueron reutilizados y habiendo vivido muy poco tiempo atrás lo que sucede con un bebé que crece muy muy rápido acepté cualquier préstamo por parte de otras mamás. Le tuve que comprar ropa de primera puesta porque de febrero a junio la diferencia metereológica es abismal, pero ya aprendida compré lo justo y tirando mucho de outlet.

Hasta ahora la pequeña ha heredado muchísima ropa, tanto de su hermana como de las amigas de su hermana, todavía para este verano tengo muy poquito que comprarle, pero esto ya se está acabando, estos días cuando he empezado a recoger algunas cosas de invierno he descubierto que la bruja mayor ya deja todo muy trillado y la gran parte de su vestuario estará para trapos en poco más de un mes, así que ahora ya compramos casi todo de dos en dos. Además voy a ser sincera, me da penita que por ser la pequeña no pueda elegir lo que a ella le gusta...

Con la comida viene a pasar algo muy similar... Mis hijas que son de poco comer no me suponían apenas ningún aumento de cantidad a la hora de hacer la comida, prácticamente de lo que hubiera hecho sólo para papá y para mí comíamos los cuatro si hacía algo más de ensalada o nos comíamos dos frutas de postre. Ahora ya nada de nada. Tengo que volver a calcular las cantidades para procurar que no sobre pero que tampoco falte. Por ejemplo si algún día compro pizza precocinada (nos gusta hacerlas caseras pero no siempre hay tiempo) con una ya no sirve, si compro pechugas de pollo o pinchos morunos con una bandeja ya no nos llega, antes hacía siempre medio paquete de pasta ahora tres cuartos,... y así con mil cosas más. Así que más nos vale ir con la lista y no salirnos y comparar, comparar y comparar.

Pero si en algo sobre todo lo he notado es en el tema de ocio. La pequeña ya paga en todos los sitios a los que vamos y cuatro entradas es ya un presupuesto a tener en cuenta. Si vamos a comer o cenar tenemos que pedir como si fuéramos tres adultos y así con todo. He estado estos días buscando alojamiento para irnos un par de fines de semana y
el precio de los hoteles se dispara en cuanto meto a las dos niñas y eso que a nosotros nos vale con una habitación con dos camas que se puedan juntar, como si normalmente no durmiéramos hacinados!! Al final he tenido que optar por coger un bungalow en el que entramos perfectamente los cuatro, nos llevamos nuestra comida y tienen un precio asequible, si nos gusta probablemente acabemos repitiendo en más ocasiones.

Ahora me diréis que ya veré cuando empiece el cole la pequeña... pues eso es en septiembre, y sólo de hacer cálculos hiperventilo, así que mejor lo hablamos en unos meses...