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lunes, 16 de enero de 2012

Caprichos

La semana pasada a raíz de la noticia de que las muñecas monstruosas (que supongo que ya todas conocéis) se habían agotado estas navidades fui protagonista de una conversación en la que alguien me dijo que había oído que en algunos almacenes había colas de varias horas y que eso era una auténtica tontería, que si esos padres no tenían otra cosa mejor que hacer. Recuerdo que yo dije que a mí no me parece una tontería, y que si sabes que a tu hija le hace muchísima ilusión tener una por qué no ibas a hacerlo...

Luego seguí dándole vueltas y sigo pensando más o menos lo mismo, puede que sea una tontería, pero como si no hubiera hecho tonterías más grandes en mi vida... Si fui capaz de estar horas en la puerta del María Cristina para intentar ver a Keanu Reaves, cómo no voy a hacer lo mismo por mi hija?? Cómo si no hubiera gente que pasa la noche en la calle por unas entradas para un partido o un concierto!! Pues es exactamente lo mismo...

Parece que hay una especie de corriente "educativa" que dice que para que los niños no se acostumbren a tener todo hay que decirles que no a todo (y no lo digo sólo por la historia esta de las muñequitas), a todo independientemente de que podamos o no decir que sí. Esta misma persona que me comentó esto en verano me dijo que no podía dejar a la bruja hacer siempre lo que ella quisiera porque cuando volvíamos a casa del parque tenía la manía de sentarse en todos los bancos que nos pillaban de camino y lógicamente yo la dejaba, vamos a ver, la dejaba en primer lugar porque no era nada malo y en segundo lugar porque yo no tenía ninguna prisa por llegar a casa, como ya sabía lo que había salíamos de los columpios quince minutos antes, qué hubiera ganado con decirla que no?? un berrinche? una obsesión con los bancos? aquello era un juego que formaba parte de la vuelta a casa y ya está.

Hay muchas cosas que nuestros hijos pueden querer y nosotros no vamos a poder acceder, si quiere muchos juguetes y a nosotros no nos parece conveniente porque educativamente lo vemos así es lógico que no accedamos, si quiere algo que económicamente no podemos permitirnos más de lo mismo, al igual que si quiere bajar al parque un día que no para de llover,... pero decir que no simplemete porque tiene que aprender que a veces es no me parece absurdo porque ya hay suficientes veces que diremos que no porque no puede ser de otra manera.

Parece que es un delito mimar a los niños o concederles algún capricho, pero es que si no haces estas cosas con tus hijos con quien vas a hacerlo?

Todavía recuerdo la cara que puso la tía J (sí, tía J, pusiste cara de pánfila) cuando nuestro padre le dio el día de Navidad el dichoso Furby que llevaba meses pidiendo y que al igual que las muñecas monstruosas ese año estaba agotado y que mi padre para conseguir se pasó toda la mañana en el Corte Inglés haciendo fila. Recuerdo ese momento y supongo que para mi padre ver esa cara supuso una satisfacción enorme, tenía la misma sonrisa que cuando gana su equipo algo importante...

Y es que son estos momentos los que recordamos siempre, estas tonterías como que tu padre te pida un helado de tres bolas porque no te gusta el flan que viene con el menú sin que tú digas nada y sin que te enteres las que guardas en tu retina y las que te hacen la vida un poquito más feliz.

Vosotras, ¿también creéis que es malo dar esos caprichos?

36 comentarios:

  1. yo creo q esos "caprichos" son los q llenan de bonitos recuerdos nuestra infancia.
    mírate a tí... q recuerdas esas cosas con una sonrisa en la boca, y son "caprichos".

    ¿por q no darlos?


    diferente es, x ejemplo, q el niño tenga 3 consolas de videojuegos en casa sin usar y nuevas y quiera una cuarta diferente... no sé ... cosas así. q creo q es diferente.

    déjala jugar a sentarse en sus bancos.
    no hace mal a nadie y ella lo pasa en grande.

    besos

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    1. Sofía, ¿acaso a los adultos no nos gustan también los caprichos? anda que no disfrutamos con esas cosas!

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  2. Pues yo pienso exactamente igual que tú y también haría cola para comprar el regalo perfecto y que más ilusión le hiciera a mi hija.

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    1. Suu, lo que más nos cuesta también es lo que más nos reconforta, no?

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  3. Hola! Acabo de descubrir tu blog, ¡No sabes cómo te comprendo! Yo fui otra de esas mamás que pateó por todos lados y que hico inmensas colas para coger las monster... y no le cogí una, le cogí 3. Estoy totalmente de acuerdo contigo y de hecho escribí sobre ello hasta no hace mucho, entiendo que se pueda ver como "malcriar" a nuestros hijos pero es que sinceramente, me da igual cómo lo vean, si puedo darle amis hijos lo que desean y lo que realmente les ilusiona siempre lo haré, después crecen y todo eso se acaba ¿si no lo hacemos nosotros por ellos quién lo hará? Yo es que disfruto más que ellos sólo con verles esa carita ¡no lo cambio por nada!

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    1. Zulema, es que yo creo que se confunden las cosas, lógicamente no vamos a fundir la economía del mes por un regalo pero si se trata de dedicar tiempo a encontrarlo por qué no?

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  4. Yo estoy totalmente deacuerdo contigo, nosotros también somos de los que esperamos a que el peque se suba y se baje de los bancos que hay de camino a casa, y no una sino varias veces. Y para llegar de un banco a otro no va por el paseo no, sino por el césped, pero qué mas da, está experimentando y nosotros tampoco tenemos prisa por llegar. Hay que saber a qué se le dice que no, la negación por sistema es un error, al menos para nosotros. Un saludo

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    1. Yaneth, claro tardamos el doble en llegar al parque pero si bajamos para pasarlo bien y ellos lo pasan bien así...

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  5. Me has dado otra perspectiva sobre el asunto. En cuanto a lo del regalo claro que estoy de acuerdo, pero en lo del banco nunca me lo hubiera planteado así. Y mira visto así tienes razón. Creo que esos caprichos mientras no acaben siendo cotidianos...

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    1. Nik neuk, es que hay cosas que hasta que no te pasan no caes en ellas...

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  6. Pues yo hubiera 8 horas de cola si hubiera echo falta por ver la cara de satisfacción de mi hija. De echo este año movimos cielo y tierra para conseguir el dinero y luego buscar el juguete que mi preciosa hija mayor pidió a última hora y que le hacía tanta tanta tanta tanta tanta tantísima ilusión! yo no creo que sea mal criarlo, sino hacerles felices. MI madre recuerda lo mismo que tu con la tía J. con un perrito gogó para mi. tenía el capricho y mi madrina se pateó todo madrid para encontrarlo!! al punto de que llegó justo a por el último y le tocó regatear con otra mujer!! y yo tuve mi gogó, lo quería con locura y disfruté muchísimo con él.

    Hace poco escribí yo sobre el tema. La gente me critica mucho porque le doy a elegir a mis hijas a que jugar (vamos a ver no son ellas las que juegan??), por darlas a elegir si quieren puré o sopa para comer (que mas me da a mi calentar una cosa u otra??) o que cuando no podemos salir a la calle a jugar porque llueve les explique el por qué, total son niños. Me pongo de los nervios!!

    En fin que estoy de acuerdo contigo, ahora parece que tratar a los niños como seres humanos está mal visto.

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    1. London. Seguro que la cara de tu hija cuando recibió el regalo mereció todo ese esfuerzo

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  7. Yo también hubiese hecho lo posible porque mi niña tuviese su juguete deseado... en mi caso la pude disuadir de que no había, y se conformó...

    Yo soy de las que ceden mucho, como tú dices, si no te causa trastorno, porqué se lo vas a negar? y como digo siempre, cediendo les enseñamos a ceder...

    Besicos!!

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    1. chica d elas flores, ya habrá veces en las que no se pueda ceder, no?

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  8. Yo hoy no estoy de acuerdo contigo. Creo que no siempre es bueno ceder a los caprichos de los niños y que deben entender desde bien peques que no siempre pueden tener lo que quieren. Creo que deben apreciar que son grandes afortunados por tener todo lo que tienen y valorar que realmente no todos los niños pueden tener esa suerte. Es mi ipinión personal y al menos así tratare de inculcarselo a mi hijo. Un beso!

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    1. silvia, en ningún momento he dicho que haya que ceder a todos sus caprichos sino simplemente que si decimos que no sea por algo y no sólo porque a veces hay que decir que no

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  9. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Si bien no estoy a favor del materialismo desenfrenado, no me parece mal concederles algún capricho de vez en cuando. Como tú dices, tendrán suficientes ocasiones para aprender que no pueden tenerlo todo, y negarles lo que está en nuestra mano solo para que lo aprendan me parece hasta cruel... por cierto, la última entrada de mi blog es sobre un tema parecido ;-)

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    1. Kim, es que todos nos concedemos caprichos d evez en cuando, no?

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  10. Estoy de acuerdo contigo, tal y como lo has planteado. No se puede decir que no, por el mero hecho de que "se vaya acostumbrando". Lo veo igual de malo que siempre decir que si. Aunque es cierto que hay que ir haciéndoles entender poco a poco que las cosas no se dan porque ellos quieren, sino porque lo queremos todos

    UN SALUDO

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    1. papalobo, claro, porque lo hemos consensuado...

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  11. Me ENCANTÓ esta entrada!!!

    Se entiende que sin excesos y sin faltar a la sensatez, cumplir los caprichos de un niño es una experiencia única. Y como niña (que dejé de ser hace muuuuy poco, jejeje!), recuerdo muy bien la sensación de gratificación cuando mi papá accedía a comprarnos un regalito en la tienda de Hello Kitty... Era un sueño hecho realidad. Y no me hizo más materialista, ni me implicó dejar de valorar las cosas.

    Estoy completamente de acuerdo contigo! Me encanta mimar a mis hijos de vez en cuando con algo y ver sus caritas de sorpresa!

    Besos!

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    1. Natalia, como dices al final es una cuestion de sensatez

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  12. Solo hay que saber cuando consentirles y cuando no. Basta con usar un poco la lógica. Nos empeñamos en tratar a los niños como si fueran un electrodoméstico, con manual de instrucciones. Son personitas, y debemos pensar en ellos como adultos en miniatura.

    Si ves en un escaparte unos zapatos que te vuelven loca, ¿Es malo para ti que te los compres? ¿Vas a ser peor persona?

    Si llevas dinero de sobra si está bien comprarlos, como las demás dicen, a todos nos gusta darnos un capricho de vez encuando. Ahora, si te vas a gastar un dinero destinado a otra cosa y encima tienes 200 pares de zapatos en casa, quizá si sea mas apropiado dejarlos allí. Ahí está la diferencia.

    Por ponerte un ejemplo, a mi hijo le permito coger el mando a distancia de la tele, porque lo bloqueo y no pasa nada. Pero no le dejo mi móvil, porque lo rompe.

    Los extremos nunca son buenos. No es bueno darles tooooodo lo que quieran, pero tampoco es bueno negarselo todo, por norma. Yo creo que eso crea muchisima frustración.

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    1. sesi, pero para decir que no tiene que haber un motivo, no?

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  13. Pues no sé qué decirte porque yo no soy mamá (con decirte que no tengo ni idea de qué son las muñecas monstruosas...). Sí reconozco que de pequeña me tuvieron bastante mimada y no obtuve un NO demasiado a menudo (al menos en lo material, que no es todo, lo sé) Como consecuencia (a lo mejor no tiene nada que ver con esto, pero imagino) soy una persona un tanto caprichosa e impaciente, que lo que quiere lo quiere ya y que se frustra bastante ante los fracasos. Ahí, echándome flores. Supongo que si se puede encontrar el equilibrio entre consentir y negar sistemáticamente, se va por buen camino. Saluditos.

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    1. mi alter ego, son estas: http://www.munecasmonsterhigh.com/

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  14. Yo estoy totalmente de acuerdo contigo. Si sumamos el "no lo cojas que se acostumbra", el "ya es muy mayor para ir en brazos/mamar/llevar chupete", "no le vas a sacar nunca de tu cama", "le vas a convertir en un malcriado"... no sé, parece que todo conduce al desapego. No lo comparto, desde luego.

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    1. mamá c.c., es que vamos a crear unos monstruos...

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  15. Para caprichos tontos, la gente que se gasta un dineralazo y un monton de horas en volar a otro pais para ver un partido de jumbol, se gastan hasta dias de vacaciones... eso si, si lo haces por un hijo...

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    1. Esther, yo no lo haría porque no me gusta pero puedo entenderlo

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  16. totalmente de acuerdo contigo!! lo importante es decir que no a tiempo y cuando hace falta. Asi el niño sabe que realmente no se puede , de lo contrario puede pensar que es un no porque no te da la gana.

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    1. etiketa, es que a vecs demasiado noes son más perjudiciales que demasiados sies...

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  17. Claro que no es malo, porque son detalles que tu hija recordará toda la vida con cariño.
    Si nosotras hemos hecho grandes colas para ver conciertos, ¿cómo no hacerlas por el juguete de los sueños de lo que más queremos?

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  18. Yo esperaría a la cola también, hace dos años moví cielo y tierra para encontrar una Nenuco que no había en ningún lado y la princesa mayor la había pedido...

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