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jueves, 16 de enero de 2014

Soy afortunada

El miércoles de la semana pasada volvió a comenzar el cole después de las vacaciones de Navidad, unas vacaciones que se nos alargaron unos días a causa de la varicela de la mayor, y aunque yo necesitaba volver a la rutina, a unos horarios normales tanto de ellas como de nuestros trabajos, al día a día, me dio pena volver a empezar.

Sí, me dio pena tener que hacerlas madrugar de nuevo, andar otra vez con prisas, dejar a la mayor cinco horas seguidas en el colegio, miraba los días atrás y aunque es cierto que había días en los que andaba como las locas y más de un grito había, son días en que hemos estado las tres juntas muy bien (papá en estas fechas anda muy poco por casa), yo he tenido a mis dos peques conmigo en casa, la mayor ha aprovechado para descansar y disfrutar y la pequeña ha estado feliz teniendo a su hermana toda la mañana con ella.

El tema es que yo esto tal cual lo digo aquí se me ocurrió decirlo en la puerta del cole, así sin más "me ha dado pena empezar hoy", ante lo cual las frases tipo "aquí es donde mejor están" no se hicieron esperar. Pero no, no es verdad, en el cole mi hija está agusto, se lo pasa bien y aprende cosas pero si le das a elegir ella preferiría quedarse con sus papás y su hermana, sin ninguna duda, de la misma manera que aunque yo no voy enfadada a trabajar no es el mejor lugar donde puedo estar.

Es cierto que hay veces que me siento sobrepasada y aunque mis hijas contribuyen a ello no puedo darles a ellas toda la responsabilidad de esta situación, me veo sobrepasada porque se me acumulan muchas cosas como nos pasa a todos y el hecho de no tener aquí muchos apoyos es lo que no ayuda. Pero mis hijas a mí no me molestan, a mí no me sobran, no necesito un día de desconectar de ellas, si necesito desconectar es de todas las demás obligaciones, yo disfruto estando con ellas y de verdad que me cuesta creer que haya padres que necesiten librarse de ellos a menudo.

La mayoría de la gente me da el "pésame" por mi situación laboral, me da ánimos diciéndome que todo mejorará, que podré trabajar más horas, que esta situación no es para siempre,... pero pocos saben y entienden que mi situación laboral actual es lo que yo quiero en estos momentos. Aunque pueda parecer que mi trabajo actual es una mierda es lo que ahora necesito, un trabajo a media jornada que me suponga media nómina y me permita pagar las facturas (el papá de las brujas está fijo y eso ayuda mucho), un trabajo que no es todos los días, sino días sueltos en horarios sueltos, un trabajo que en definitiva me permite estar con mis niñas, llevarlas al cole y recogerlas, disfrutar con ellas y no tener que depender de nadie para su cuidado excepto de su padre.

La próxima semana por ejemplo trabajo cinco días, pero me levantaré muy pronto y para las nueve y media estaré en casa, la mayor habrá ido al cole con su papá y la pequeña me esperará con él  que irá a trabajar a las diez, y tendré el resto del día para ellas y para mí. Otras semanas trabajo sólo viernes y sábado, otras dos días sueltos por las mañanas muy muy pronto,... No tengo nada fijo ni puedo hacer planes a largo plazo pero yo ahora no quiero nada más ni mejor.

Cuando veo a muchas de mis amigas agobiadas por tener que dejar a sus bebés en la guarde, por tener que ir corriendo de un lado a otro para poder empalmar los horarios, haciendo malabares con abuelos, tías y demás, yo me siento afortunada. No puedo permitirme unas vacaciones de ensueño, ni siquiera las que hacíamos cuando éramos sólo dos, no puedo permitirme lujos pero vivo muy tranquila sabiendo que si mañana cualquiera de mis hijas se pone enferma yo misma podré llevarla al pediatra, que no tendré que faltar al trabajo por estar con ella, que si algún día tienen que venir mis padres a estar con ellas serán momentos puntuales y como tal lo disfrutarán unos y otras.

De momento podemos vivir así y estamos contentos. Tengo medio trabajo y medio sueldo y con eso nos vale, y aunque ha habido momentos de más trabajo como estas navidades llegarán otros como el verano donde estaré muy libre y será una gozada. Ya empezará la pequeña el cole en año y medio y yo podré plantearme otra cosa, ya serán mayores y no me necesitarán tanto y podré buscar algo "de lo mío", pero de momento voy a aprovechar y a disfrutar porque los niños son niños sólo una vez en la vida.

Así que, aunque cueste creerlo, me siento afortunada!

5 comentarios:

  1. Menudo cambio de look!!! Me gusta!!!
    Yo tambien tengo medio trabajo y medio sueldo, y opino como tu... ahora mismo me compensa, porque no pago a nadie para que me cuide a mis niñas por las tardes. Cuando sean mas mayores ya se tomaran otras decisiones... Besitos!!!

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  2. Pues claro k sí! Yo nisikiera trabajo, y me encanta poder pasar todo el dia con mis hijas. Claro k a veces me agovio y claro k voy d culo igualmente pero el tiempo k paso con ellas vale oro y kiero vivir su infancia intensamente. Creo k lo nuestro es mas bien una suerte! Un besazo

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  3. Me ha encantado tu entrada. En la clase de mi peque una mamá el primer día depués de navidades le decía a la profe: tía, voy a llorar de la emoción, qué feliz soy hoy!! En fin. Yo sé lo que es tener ganas de tirarte por la ventana, no trabajo y mi enano es un niño muy dependiente y todo lo quiere hacer con mamá. Pero no cambio todo el tiempo que puedo pasar con mis hijos por nada. Efectivamente poder acompañarles en cada momento duro o malo que tengan para mí es oro.

    Un besazo.

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  4. ¡qué bonito! ¡Ojalá todo el mundo fuera tan valiente!

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  5. Hasta hace unos meses vivía una situación laboral privilegiada: trabajaba en lo que me gustaba y encima en una de esas empresas pro conciliación, de manera que pude adaptar mi horario al del crío, saliendo a las 12:30h para recogerle a las 13:00h o, ya un poco mayor, a las 14:00 para recogerle a las 15:00h. Pasaba las tardes con él y por las mañanas vivía en el mundo de los adultos y la verdad es que lo disfrutaba. Hasta que un día, el curro se terminó: ya sabéis: qué contentos estamos contigo, qué bien lo haces pero no hay trabajo...agurrr. Así hasta hoy.

    Eso fue en marzo del año pasado. Los dos primeros meses lo llevé mal aunque estaba contenta porque podía recoger a mi niño de la escuela a las 12:30, que comiera en casa, siesta, etc. Después me acostumbré, empecé a estudiar y la verdad es que le he cogido el gustillo a estar en casa y poder ocuparme de médicos, compras, o de cualquier imprevisto. Pero hay por ahí un gusanillo que no me deja disfrutar del todo. A veces me entra el bajón, el aburrimiento y añoro mi vida profesional... Estoy de acuerdo en que es un privilegio estar en casa y poder pasar todo el tiempo del mundo con nuestros hijos pero hay días en los que lo veo todo más negro. Eso sí: estoy segura de que si encuentro trabajo no tardaré en pensar aquello de ¡Con lo bien que estaba yo en mi casa!! ¿por qué nunca estamos del todo conformes con lo que tenemos? Encima queremos tener otro crío y pasan los meses y ni crío ni curro nuevo... será esa la raíz del "problema"? Ala, ya me he quedao agusto. Por cierto, es la primera vez que escribo pero me leo todos tus post y me encantan.

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