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lunes, 7 de abril de 2014

El valor del dinero

Ayer estuvimos los cuatro en un espectáculo infantil como parte de la celebración de mi cumpleaños, lo pasamos muy bien, las brujas y yo ya habíamos visto a este grupo en invierno y ya sabía que les gustaba así aprovechando que venían en domingo nos apuntamos los cuatro. Pensábamos que íbamos a estar solos pero nos encontramos en la fila con una de las amiguísimas de la bruja mayor y se pusieron juntas, con lo que se lo pasaron mejor todavía.

El espectáculo que vimos fue "Las Zascanduri", yo siempre lo recomiendo a quien me lo pregunta porque tiene un precio asumible (6,50€, más barato que el cine) y está muy currado, con canciones originales (alguna es popular, pero las menos), una escenografía cuidada y ambientado en el mundo de los duendes que cuidan el medio ambiente, cosa que a los peques les gusta. Pero como en todo hay algo que no me gusta...

Supongo que al poner el precio de las entradas barato, hay que sacar dinero de otro lado, y aquí lo que hacen es un descanso en mitad del espectáculo para vender sus CDs y DVDs, y este es el típico momento en que hay que negociar.



La bruja mayor tiene cuatro años y como es normal lo quiere todo, y como no podía ser de otra forma también quería subirse al escenario y comprar lo que fuera que vendían las duendes, yo desde un principio le dije que no íbamos a comprarlo porque había llevado sólo el dinero para comprar un helado a la salida y se quedó conforme (bueno, más o menos conforme) pero cuando vio que su amiga si convencía a su padre de comprarlo ya cambió la cosa, ya no quería un helado sino lo que fuera que vendían ahí (que yo creo que no tenía nada claro lo que era) y la flor luminosa que daban con la compra. Bueno, lo que ella quería en realidad era esa flor, una chinada que estoy segura de que hoy ya no funcionaría...

El espectáculo siguió pero ya no lo disfrutó como la primera parte porque estaba con ese runrun en la cabeza. Cuando terminó nos despedimos de las amigas y fuimos caminando para casa, parando como le había prometido a comprar un helado. La cosa es que ya el cansancio de todo el fin de semana (no hemos parado) a última hora hizo mella y yo acabé enfadándome con la pequeña que en su afan de tirarse y ponerse de pie en la silla fue con la cabeza a una pared, y la mayor volvió a sacar lo que le pasaba.

Estoy segura de que esto a la una del mediodía no hubiera pasado, que se juntó todo, pero llegamos a casa y se puso a llorar porque "estoy triste y no sé por qué", triste y agotada diría yo...hablando con ella conseguí que me dijera que estaba triste porque ella también quería el DVD y la flor, y claro ahí es cuando tuve que empezar con la explicación de porque no podía comprarlo. Que si eso valía mucho dinero y no podía pagarlo porque yo trabajo pocas horas, no quise meterme en que trabajo pocas horas para poder estar muchas horas con ellas porque me daba la sensación de que podía parecer echarles la culpa cuando es decisión mía, que nosotros habíamos comprado cuatro entradas para ir a ver el espectáculo y que como su amiga sólo habían comprado dos por eso podían comprarlo, aquí me dijo que entonces teníamos a haber ido las dos solas y que papá y la pequeña se quedaran en casa y yo le constesté que quería que los cuatro lo pasáramos bien,... Pero yo no sabía que más argumentos sacar.

Al final se durmió, aunque se durmió llorando y yo sigo con la cosa en mi cabeza de cómo puedo hacer para que entienda que no todo se puede comprar y porqué.

He de reconocer que les compró muchas más cosas de las que realmente son necesarias pero es que tengo claro que también nosotros (su padre y yo) tenemos cosas y consumimos cosas que no son necesarias, pero hay otras cosas como lo de ayer que me niego a comprar porque sé que vamos a comprarlo y que va a quedar en casa sin ser usado y aunque no nos falte para comer en nuestra situación actual no estamos para tirar el dinero. Además que educativamente creo que no es bueno comprarles algo que simplemente se les ha puesto en bandeja a sabiendas de que no van a hacerle ni caso.

Por otro lado, yo tengo dos hijas y esto supone comprar el doble de caprichos, de momento la pequeña no pide pero no tardará en hacerlo y como todos sabéis no es lo mismo organizar una actividad de este tipo para un niño que para dos (y qué contar de los que tenéis 3 ó 4). Si yo quiero ir al cine, o a cenar o a un parque de bolas con ellas a mí me supone el doble que si sólo fuera con una y eso al final se traduce en mucho dinero y no puedo, no puedo y en algunas ocasiones no quiero.

No pensé que este tema me iba a agobiar pero la verdad es que llevo toda la mañana dándole vueltas, menos mal que a la tarde bajaremos al parque... que es gratis!!

2 comentarios:

  1. Imaginate yo con tres... Di que como tienen edades diferentes, no quieren todas lo mismo... pero desde hace tiempo, cuando hay un cumple en un parque de bolas, solo llevo a la invitada, el resto las coloco con amigas...Que todo se multiplica.
    Hiciste bien en no comprarselo, tienen que aprender a entender que el dinero no sale debajo de las piedras, es duro, pero es la realidad. No te sientas mal por ello. Ya verás como se le pasará.
    Muchos besos!!!

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  2. Yo creo que lo entenderá con el paso de los años, ahora es un poco difícil.
    Pero le diste una buena lección a largo plazo.

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