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jueves, 29 de mayo de 2014

En bicicleta


Tengo que reconocer que yo nunca he sido de bicis, ni yo ni ninguno de mis hermanos, en su día aprendí a utilizarla pero hace tantísimo tiempo que no he cogido una que ahora mismo no creo que supiera andar en ella sin ruedines, eso de que no se olvida no me lo creo.

Al papá de las brujas sin embargo siempre le ha gustado, no sólo ha hecho muchos kilómetros sobre dos ruedas sino que encima es de los que les gusta vez en la tele las carreras ciclistas y yo con eso sí que no puedo!!

Así que con estos antecedentes, intentar saber a priori lo que les gustaría a las brujas era muy complicado…

Cuando la bruja mayor hizo tres años papá habló de comprarle una bici, a mí me parecía demasiado pequeña, bueno en general, creo que nos empeñamos en que aprendan estas cosas demasiado pronto, pero le preguntamos y como era de esperar nos dijo que sí la quería, yo estoy segura de que dijo que sí porque sus amigas tenían y porque si le ofreces regalarle algo cómo va a decir que no!!

Pero yo seguía teniendo mis dudas porque conozco a mis hijas y en el caso de la mayor sé perfectamente que lo físico no es lo suyo, aunque bien es cierto que en el último año ha mejorado mucho, y una bici me parecía un desembolso importante para que tal vez no le hiciera ningún caso una vez comprada.

Sé que hay bicicletas de muchos precios y que hay incluso quien la compra un poco grande para que les dure más pero como ya he dicho el papá de las brujas entiende del tema y no iba a permitirme comprar una que no fuera buena y mucho menos una que no fuera de su talla. Tendríais que oírle cada vez que ve a un niño con una bici con la que no llega con los pies al suelo… que si es peligroso, que si como tenga que frenar de golpe se va a dar una hostia buena, que así no puede aprender bien,… un plasta vamos!

Así que decidí que de momento le íbamos a arreglar una que tenía mi primo a su edad, que le venía bien de tamaño y nos serviría para ver si le gustaba y en ese caso decidirnos a comprarle una o no.

Yo no me veía capaz de enseñarle a usarla así que esa labor directamente la delegué en su padre que no sólo sabe sino que además tiene más paciencia, algunos domingos bajaban su bici roja al parque y yo me quedaba con la pequeña en los columpios. Pero no terminaba de aprender, no era capaz de dar la vuelta entera a los pedales, sólo sabía darle con un pie por lo no llegaba a avanzar, así que ella se frustraba, papá se frustraba y yo acababa subiendo la bici a casa.

Decidimos no darle más vueltas y esperar un tiempo, tal vez fuera demasiado pequeña y no saber andar en bici no tiene demasiada importancia. Pero esta primavera de repente un día su amiguísima bajó la bici al parque y como no la estaba usando la cogió la bruja mayor y empezó a andar como si llevara toda la vida sabiendo, cuando se atascaba le ayudaba su amiga y tan feliz, cerca de una hora estuvo dale que te pego, no sabéis cómo durmió esa noche!! Jajaja

Así que hemos decidido que tenemos que comprarle una porque tal vez el problema es que la suya es demasiado vieja (tiene 12 años) y los pedales están demasiado duros. La compraremos este verano cuando volvamos de las vacaciones y ya estamos empezando a mirar en páginas online como aquí donde podemos hacernos una idea de lo que puede costar y los diferentes modelos disponibles, pero para mí es un mundo tan complicado… menos mal que para esto tengo un experto en casa!!

martes, 20 de mayo de 2014

Un poco de todo

Me da una rabia tremenda ver que mi última entrada en el blog fue hace un mes, en los casi cuatro años que llevo metida en esta historia no había habido una temporada de desierto tan larga, y me fastidia porque me gusta escribir y sobre todo porque existe un mes del que mis hijas sabrán poco cuando tengan edad de leer todo esto...

Ha sido un mes de mucho trabajo, queremos irnos de vacaciones a finales de junio y para ello he estado aceptando todas las campañas que me han salido. La semana pasada sin ir más lejos fue una auténtica locura, tuve la suerte de que mi madre pudo venir dos días a echarnos una mano con las brujas porque más o menos la semana consistió en que me levantaba a las 5 me iba a trabajar y estaba en casa a las 9,30 porque papá entra a las 10. Un par de días tuve que volver a hacer otra historia a mediodía dejando a la pequerña con una amiga que recogió del cole también a la mayor y se estuvo media horita con las dos hasta que yo llegué. El viernes en cuanto papá llegó a las 16,30 yo salía por la puerta hasta las 21,30 y el sábado por la tarde se tuvieron que quedar en casa de sus amiguísimas porque a mi madre le resultó imposible venir. Como digo una locura... pero no tuvimos otra opción...

He empezado a correr, eso que siempre dije que yo no haría, pero tanto oír que es algo adictivo, que una vez que empezas le coges el gusto, he decidido empezar, llevo sólo cinco días pero ya es más de lo que he hecho en toda mi vida. A mí me encanta ir a nadar pero entre que voy, me seco, me cambio y vuelvo a casa pierdo más tiempo del que dedico a estar en el agua, la ventaja de correr es que salgo de casa y ya está. En realidad, correr lo que es correr corro poco, he buscado información por la red y estoy siguiendo un plan que consiste en empezar andando tres minutos para correr dos repitiendo estos cuatro veces para progresivamente andar menos y correr más, y es la única forma de la que yo puedo empezar porque fondo no tengo ninguno. Poco a poco... He pensado que cuanto mejor llegue a los 40 menos mala será la crisis, jajaja.

Las brujas están que no paran. Está a punto de terminar el curso y miro a la bruja mayor y alucino con el cambio que ha pegado desde septiembre, sigue siendo una niña tremendamente tímida pero la ves con la gente que tiene confianza y se desenvuelve que da gusto, el mismo sábado que estuvo en casa de sus amigas me dijeron que estuvo genial (ella dice que no me echó de menos...), físicamente no sólo ha crecido sino que ha ganado muchísima destreza, y ya sin hablar de lo académico... alucino con como dibuja, colorea y escribe!!

La pequeña apunto de cumplir los dos años es un torbellino que me tiene matá a la vez que loca. Sigue sin decir más de cinco palabras pero sabe hacerse entender a la perfección, vive enamorada de su hermana mayor, cuando la recogemos del colegio los ojos le hacen chiribitas, la imita en todo, la persigue por el parque gritando algo que viene a ser su nombre, este verano que va a estar todo el día con ella creo que va a ser muy feliz (aunque sé que más de un día acabarán en lágrimas).

Poco a poco va cambiando sus ritmos, lo cual nos facilita seguir el ritmo de cole y tardes de parque de la mayor pero a mí me deja tiempo para nada. Ya no hay nada de siesta por la mañana (antes eran 30 minutos en los que yo hacía muchísimas más cosas de las que nunca hubiera imaginado), así que le tengo que dar de comer pronto y se duerme mientras nosotros tres comemos y recogemos, nunca jamás duerme más de una hora y cuarto de siesta, hasta en eso copia lo que hacía su hermana. Por supuesto el ratito que tenía yo antes para descansar después de comer ya ha desaparecido pero por otra parte hemos ganado en que por la noche están tan tan cansadas que para las 21,30 ya han caído las dos y tenemos un rato para nosotros.

Así que así estamos, cansados pero contentos... Espero ir sacando tiempo para poder pasarme más por aquí!

 

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