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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Autoexigencia

En octubre la bruja mayor comenzó el ballet, ella lo tenía clarísimo desde el año pasado pero hasta tener los cuatro años cumplidos no podía. A mí me daba igual a qué se apuntara y si ella tenía claro que era lo que le gustaba yo no le iba a proponer otra cosa, le pregunté si quería ir a natación y me dijo que de momento no, así que preferí no forzar y en primavera volveremos a mirarlo...

Como digo ella tenía clarísimo que era lo que le gustaba pero yo no tenía tan claro que a la hora de la verdad fuera a gustarle, yo sabía que ella había elegido el ballet porque se imaginaba a ella misma con un tutú, dando vueltas y todo muy princesil, si os soy sincera pensé que cuando empezara y viera que no iban a bailar como ella pensaba sino a hacer ejercicios se desilusionaría, pero que va!! Si está encantada!!

La abuela le compró toda la equipación: las zapatillas, el mallot y las medias y más adelante viendo que le gustaba hicimos un pacto: si probaba cinco cosas nuevas a la hora de comer le regalaba la faldita y la chaqueta de bailarina, pacto con el que salió ganando por partida doble porque de esas cinco cosas tres resultó que le gustaron un montón, ya veis como andamos para probar cosas nuevas...

Ahora mismo si le preguntáis que es lo que más le gusta de todo lo que hace te dirá que sin ninguna duda el ballet, un día yendo a la academia me dijo "el ballet es lo que más me gusta del mundo y cuando sea mayor voy a seguir haciéndolo". Pero hace unos días me llevé un susto en este sentido...

De repente un poco antes de prepararnos para ir me dice que le duele mucho un diente (estamos empastándole unas muelas) y que no puede ir a ballet. Me pareció muy raro, le dije que le daba un poco de jarabe y que si se le pasaba bajábamos, ella seguía insistiendo en que no quería ir y a mí algo no me cuadraba. De pronto se puso a llorar y me contó que no quería ir nunca más porque no hacía las cosas bien, a mí se me cayó el alma a los pies, con sus menos de cinco años yo todavía no estaba preparada para esto...

Hablé con ella y le expliqué que yo cuando empecé a ir a hacer ejercicio tampoco lo hacía bien pero que yendo muchas veces había aprendido y que a ella le pasaría lo mismo, le pregunté si quería que hablara con su profe y me dijo que sí, así que nos preparamos y bajamos.

Mientras estaba en el vestuario hablé con su profesora y me contó que simplemente el día anterior le había corregido un ejercicio y que a ella se le habían hinchado los ojos a puntito de llorar, que no me preocupara porque iba a hablar con ella, que todos los años se encontraba con una niña nueva muy autoexigente.

Cuando fui a buscarla salió contenta como siempre (del diente no volvió a decir ni mu) y en casa me contó que la profesora le había dicho que ella iba a la academia porque tenía que aprender, que si lo supiera hacer todo bien se quedaría en casa y que todas tenían que ensayar para aprender. Se quedó satisfecha con esta conversación y no ha vuelto ni a sacar el tema ni a no querer ir.

Creo que esta gran autoexigencia desde tan pequeña nos traerá más de un disgusto y es que si lo pienso no tendría ni que extrañarme, ella es así con todo "lo académico" y no porque nosotros le hayamos exigido nada al respecto nunca, ella es así porque sí. En el colegio tiene que hacer todo perfecto y de momento son pequeños y consigue hacer todo bien pero llegará el momento en que la cosa se complique y sé que lo va a pasar mal y lo que más miedo me da es que no sé si seremos capaces de hacerla ver que no siempre podemos hacer todo bien a la primera, que no podemos ser ni perfectos ni los mejores, espero que podamos acompañarla en su frustración (porque la habrá) pero sé que va a ser duro...

lunes, 24 de noviembre de 2014

Día libre

Desde que en octubre empecé a trabajar a media jornada todos los días estoy con el tiempo justo para todo, como esta carga extra de trabajo sólo es hasta que acaben las navidades decidimos que la pequeña no iría a la guardería sino que nos las apañaríamos entre los dos haciendo mil cábalas y así vamos...

Pero hoy he tenido el día libre, el viernes tuve que doblar las horas y como la empresa no está para pagar horas extras (o simplemente no quieren) hoy no he trabajado, y ha sido un día raro, llevo así sólo dos meses y es como si llevara la vida entera. Ayer por la noche cuando le dije a la mayor que la llevaría yo al cole se me colgó como un mono y me dio mil besos, cualquiera diría que con su padre está mal... A mí me encantó para que negarlo...

En el patio del cole me sentía casi fuera de lugar, la última mañana que había estado dejándola allí fue en septiembre!!

Acostumbrada a madrugar a diario bastante más hemos llegado de sobra de tiempo, no como el curso pasado que apenas nos sobraba un minuto. He desayunado con la pequeña después de dejar a la mayor y nos lo hemos tomado con tranquilidad, sin prisas, hasta la bruji estaba más tranquila viendo que yo estaba tranquila.

He podido recoger un poquillo porque me ha pedido que le pusiera un capítulo de los Little Einstein que le encantan, hemos jugado juntas y SOLAS a lo que ella ha querido: a los pinchitos, un puzzle y varios cuentos, hasta la hora de prepararnos para el taller al que vamos todas las semanas.

Este curso hemos apuntado a la peque a dos talleres para niños de su edad acompañados por las mañanas (otra cosa de la que querría haber hablado y no he sacado ni un minuto), ella lo ha gozado como siempre y yo lo he disfrutado más que otros días porque no he llegado con la lengua fuera y la ropa de trabajar. Incluso al salir la bronca ha sido menor que otras veces...

Y sin prisas hemos ido a recoger al cole a la mayor habiendo dejado hasta la comida medio preparada.

Ahora me doy cuenta de lo que da de sí una mañana libre!! Como podéis ver me ha encantado tenerla, me ha encantado poder encargarme de las dos por la mañana sin prisas ni agobios, pero por otro lado... me viene tan bien tener este trabajo! Y no es sólo por la parte económica (que tiene su peso importante), sino porque yo siempre he sido una mujer que necesita estar de un lado para otro, a la que un nivel de estrés (relativo) le sienta bien, y aunque estos primeros años en casa con mis niñas he sido feliz ya he pasado esa fase y ahora necesito volver a poder compaginar las dos cosas. La lástima... que  a partir del 6 de enero tendré que volverme a buscar la vida.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Recuerdos



Ayer fuimos toda la familia a ver una obra de teatro, la verdad es que en los últimos meses hemos ido a bastantes cosillas de estas, y fuimos a una sala que no habíamos estado antes, al teatro de la CNT, yo apenas hace un mes que descubrí que existía… La cosa es que me encantó, no sólo la obra que ahora os contaré sino el sitio en sí.

Mientras esperábamos a que comenzara estuvimos todos esperando en una zona que me trajo un montón de recuerdos, le comentaba al papá de las brujas que había un momento en que no sabía si estaba en un teatro o en la antigua lonja de la cuadrilla donde tenían cabida miles de cosas distintas, muebles encontrados en la basura, los sillones de casa de la abuela, mil carteles, decoraciones diversas,… Si no fuera porque tenía allí a mis dos brujas danzando entre sillones orejeros, caballitos balancines y multitud de peluches hubiera esperado ver entrar por la puerta a cualquier viejo amigo. Fue un momento en que fui inmensamente feliz, donde se juntó mi yo de hace quince años y mi yo actual comprobando que al final los dos son los mismos aunque las circunstancias sean distintas.

Estuvimos viendo “El sastrecillo valiente”, cuento que aunque sea terriblemente conocido yo no recordaba la historia, a las brujas les gustó mucho y a nosotros también. La mayor había momentos que no dejaba de reirse y otros en los que no pestañeaba, cuando terminó me dijo que se lo había pasado muy bien (seguramente lo dibujará hoy en el cole cuando hagan el dibujo del fin de semana) y la pequeña no paró pero lo disfrutó, continuamente me decía “mamá así” e imitaba lo que hacía el actor en ese momento y aunque todavía hable muy poco se veía que seguía bien la historia, incluso cuando apareció el jabalí decía que era un lobo y se me agarraba haciendo que le daba miedo.

A nosotros también nos gustó, fue una obra con un solo actor contando la historia y representando a todos los personajes que supo atraer la atención del público desde el primer momento. A mí además me gustó el hecho de que a las niñas les gustara una obra que se salga de su mundo fantástico de duendes, hadas y sirenas en el que estamos continuamente inmersas.

La verdad es que cada día disfruto más llevando a las niñas a diferentes espectáculos y viendo como se emocionan y gozan con estas cosas. Por supuesto ya tenemos entradas para otra cosa el próximo sábado!! Hay que aprovechar estos fines de semana en los que ya no se puede estar en la calle!!
 

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