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martes, 29 de septiembre de 2015

Camping-eando: una nueva forma de pasar las vacaciones

Este verano al fin hemos puesto en marcha una nueva opción para nuestras vacaciones y no podemos estar más satisfechos: el CAMPING

Os pongo en antecedentes... Yo he sido una niña de campamentos, todos los veranos de mi infancia y adolescencia pasé quince días de campamento con mi club de tiempo libre, para mí fueron los mejores momentos de mi vida, fueron unas experiencias tan inolvidables que todavía hoy en día cuando tengo una comida o cena con mis amigos aparecen algunas de aquellas anécdotas, más adelante también fui de camping con amigas pero esta vez en plan "fiestón". Mi pareja sin embargo no había pisado una tienda de campaña en su vida y yo no tenía todas conmigo de poder convencerle.

El año pasado dos parejas amigas nuestras se compraron tiendas y pasaron así sus vacaciones, nos contaron que lo habían pasado genial así que fue el momento perfecto para hacer esta pequeña inversión familiar. He de decir que no nos arrepentimos en absoluto y que tenemos clarísimo que va a ser nuestra forma de viajar en familia en los próximos (bastantes) años, y es que sólo le encuentro ventajas... por si alguno os lo estáis pensando paso a contarlas a continuación:

1.- 24 horas al día al aire libre. Las brujas (como la mayoría de los niños) necesitan estar en la calle, en casa obviamente hacemos cosas y también lo pasamos bien, pero es cierto que entre cuatro paredes más de un tiempo prudencial ellas empiezan a agobiarse y a hacer cosas que a mí empiezan a ponerme nerviosa y acabamos discutiendo. En el camping los enfados han sido mínimos, estábamos todos mucho más relajados y no sólo por las vacaciones en sí sino porque no ha habido frases de "no gritéis" "no corráis", después de comer hemos podido "descansar" mientras ellas jugaban al aire libre con el patinete, el agua, las piedras,... cosas que en un hotel o apartamento sería impensable.

2.- Actividades para todos. Los campings hoy en día cuentan con una oferta de actividades de ocio como cualquier hotel, por ejemplo cuando hemos estado en Almería con un calor de mil demonios, a las cuatro de la tarde las niñas iban a hacer manualidades con los monitores en su salita con aire acondicionado y una hora y media después las recogíamos para ir a la piscina. Por la noche tenían minidisco, cine de verano, juegos infantiles con un montón de niños,... y mientras nosotros las veíamos a 20 metros tomándonos un mojito. Así disfrutábamos todos.

3.- Con la comida te organizas como quieras. Plantearme ir una semana a un hotel con mis hijas es tener claro que van a estar una semana malcomiendo, los menús infantiles de la mayoría de restaurantes son una caquilla consistente en pasta con tomate pasadísima y fritanga tipo nuggets con patatas, que para un día puede que no esté mal pero una semana no se puede pasar así. Nosotros con el campigas y la nevera portatil hemos cocinado lo más parecido a lo que hacemos en casa que se puede en esas condiciones y algún día nos hemos dado el capricho de ir a cenar "por ahí".

4.- Autonomía. Esto lo he notado sobre todo en la pequeña, ella con sus tres años recién cumplidos iba y venía más o menos a su aire, estábamos cerca del baño y ellas dos solas iban a lavarse o a hacer lo que necesitaban, cosas que  en casa requería que su padre o yo la acompañáramos. Al volver siguió haciéndolo sola porque ya se sentía mayor.

5.- Precio. Unos meses antes estuve buscando un hotel para ir los cuatro un fin de semana y... madre mía! Habéis probado a buscar algo para cuatro? No bajaba nada de 120€ la noche! Nosotros si vamos a la habitación sólo a dormir podíamos apañarnos con una habitación de dos camas que juntábamos y listo pero eso no está permitido en ningún lugar que encontré. En las ofertas no permiten más de tres personas ni aunque pagues un suplemento, en otros casos para los niños tienes que pagar sí o sí una cama supletoria aún sabiendo que se va a quedar vacía toda la noche. Frente a esto: un camping entre 30 y 40€ el día con todos los servicios. Sin ninguna duda pago un camping quince días por lo que me cuesta un hotel cinco.

Como veis lo tenemos clarísimo los cuatro, los papis pudimos descansar y disfrutar y las peques lo pasaron como enanas, su juego favorito en casa durante el resto del verano ha sido montar campings en el pasillo y con eso lo digo todo...

Este verano hemos visitado dos diferentes que os comentaré en próximos post, por supuesto me encantaría que si conocéis alguno que merezca la pena nos lo contéis en los comentarios.

Hasta pronto

jueves, 24 de septiembre de 2015

Aburrirse

En más de una ocasión he leído que es bueno que los niños se aburran, que es importante que no llenemos todos los huecos de su día a día para que ellos aprendan a gestionar su “tiempo libre”, para que la imaginación cumpla su función y ellos solitos hagan por salir de ese aburrimiento. Pero... ¿para los adultos funciona igual? ¿también son buenos los momentos de aburrimiento?

Yo llevo muy mal esos días de no hacer nada, esos días que te levantas con el pie izquierdo y no te apetece hacer nada, porque por tener tendrías mil cosas que hacer pero no te apetece y si no es una obligación ahí se queda.

Recuerdo que de niña pasábamos muchas tardes en casa (muchas más de las que pasan ahora mis hijas) y no recuerdo a mis padres proponiéndome actividades ni jugando conmigo. Estábamos en casa, ellos hacían sus cosas y mis hermanos y yo por ahí andábamos, supongo que habría ratos que nos aburríamos pero recuerdo perfectamente que muchos ratos me entretenía yo sola, había una cosa con lo que me pasaba tardes enteras: haciendo revistas de pasatiempos, no es que tuviera revistas y yo resolviera los pasatiempos sino que me inventaba sopas de letras, jeroglíficos y demás, ya veis... todos tenemos lo nuestro! Jajaja

Las brujas ahora empiezan a entretenerse ellas sin necesidad de que estemos ni su padre ni yo y me alegro muchísimo porque hay días que ponerme a jugar me cuesta un mundo. No me entendáis mal, me gusta poder pasar tiempo juntas, les ayudo a lo que sea y les preparo lo que quieran pero me cuesta entrar en el juego, por ejemplo si quieren pintar con pinceles o hacer plastilina no tengo ningún problema en prepararles la mesa ni recoger luego los desperfectos pero no quiero pintar ni hacer figuritas.

Otros días sin embargo preparo manualidades o actividades y las hacemos las tres juntas pero el ánimo de una no puede ser siempre igual.

Ayer fue un día un poco chunguillo para mí, yo no me encontraba muy allá y decidimos pasar la tarde en casa, las niñas se montaron un camping y luego estuvieron con las acuarelas, yo me moría de aburrimiento, incluso me puse la tele para ver si había algo que me entretuviera y era todo para llorar... me paseaba de un lugar a otro de la casa para ver si había algo que me llamara, menos mal que no tenía chocolate porque me hubiera comido una tableta entera. Me acordaba de los largos meses de embarazo de la bruja mayor en el que me tuve que coger una baja obligada muy pronto y me pasaba las tardes sola, me dio un bajón...

Esta mañana lo comentaba con unas amigas y estoy segura de que soy carne de cañón para sufrir lo que llaman el “síndrome del nido vacío” pero mucho antes de que se vayan de casa, en el momento que vayan y vengan solas pasando de mí sé que voy a ser la madre plasta que estará encima simplemente porque se aburre. ¡Qué pena de mí! Menos mal que otra de mis amigas se ve igual y tendremos que buscarnos planes juntas, apuntarnos a hacer yoga, punto y esas cosas.

Y es que no hay día que no diga que necesito tiempo para mí, que quiero ratos sola y cuando los tengo me viene genial. Pero una cosa es tener tus ratos y otra tener muchos ratos. Lo digo por experiencia.

martes, 22 de septiembre de 2015

Extraescolares y actividades en familia

Si hay un tema recurrente en los patios del colegio y los parques en esta época del año son las actividades extraescolares, qué van a hacer, qué días y cómo de lejos de casa está, si coincidirá con algún compañero y sobre todo cómo cuadrarlas si hay más de un niño en la familia.

El año que comenzó el cole la bruja mayor no quise apuntarla a nada para no saturarla puesto que me parecía que con las cinco horas de cole cada día era más que suficiente. El año pasado quiso empezar a hacer ballet y allá por mayo me pidió aprender a nadar a lo cual tuve que apuntar a la pequeña también puesto que montaba una bronca cada vez que llevábamos a su hermana y ella tenía que salir conmigo.

Este curso hemos añadido a la lista un taller de música al que iremos las tres. He pasado de no querer tener muchas obligaciones por las tardes a no tener ni un día libre... Lo pienso y sé que es demasiado pero es lo que ellas quieren, es más si hubiera más días querrían hacer más cosas y es que todo lo que han elegido son cosas que realmente les gustan y no hay nada "académico".

La cosa es que yo desde siempre he estado buscando cosas para hacer juntas y no creáis que no me ha costado, actividades para los niños hay montones, cualquier cosa que busques la encontrarás, deportes, talleres, cursos, trabajos manuales, música, yoga,... hasta circo he visto. Pero cuando lo que quieres es una actividad dirigida en la que los padres también tengamos cabida... buff, es dificilísimo.

Y es que está genial que los niños tengan sus propias actividades y los padres dispongamos de ese tiempo libre para lo que queramos (cuando da tiempo, porque a veces entre ir a llevarles y recogerles apenas da tiempo a un café), pero a mí siempre me ha apetecido tener algún día para hacer cosas juntas.

El curso pasado con la pequeña descubrí la "Universidad Popular" y estuvimos yendo por las mañanas a dos talleres, la verdad es que estuve encantada con la experiencia, así que en cuanto vi que este año me cuadraba un taller de música con las dos a la vez no me lo pensé y afortunadamente conseguimos plaza.

Conseguí también hablar con una profesora que daba talleres de barro y artesanía en esta asociación y pudimos organizar unos talleres con otra familia un sábado al mes y otra vez algo muy gratificante tanto para las peques como para mí (o su papá cuando podía ir él).

Y es que en estas actividades pensadas para la familia las relaciones se da un poco una vuelta ya que todos estamos aprendiendo igualmente, todos somos alumnos, tú eres su mamá pero estás en la misma situación de aprender que ellas. Te "obligas" a buscar un rato juntas sin estar pendiente ni del teléfono ni de la colada, es eso que llaman "tiempo de calidad", tú lo agradeces porque disfrutas con tus hijas de un rato diferente, relajado, y ellas lo agradecen porque tienen a su mamá con ellas al 100%.

No sé si vosotros lo hacéis también, si tenéis estas posibilidades en donde vivís,... seguro que compartir nuestras experiencias nos puede dar muchas ideas para pasar estas tardes de otoño e invierno.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Un cambio de ciclo

El viernes pasado la bruja pequeña comenzó el cole. Esa niña tan enmadrada que no se separaba de mí y que no soportaba que hablara ni estuviera con nadie que no fuera ella, esa niña que no fue a la guardería y que pasaba todas las mañanas con su papá o su mamá, esa niña a la que vaticinaban un comienzo escolar terrible ya ha comenzado, y ha comenzado de una forma estupenda.

Todavía estamos en el período de adaptación, esta semana irá a clase sólo de 9 a 12h pero va tan contenta... Estaba loca por empezar, no por ir con su hermana con la que coincide en el recreo porque según sus palabras ella va "a otro" (refiréndose a otra clase) sino porque "es grande" y como tal necesita hacer cosas de niña grande. Todos los días ha entrado y ha salido con una sonrisa, el primer día de nervios, el resto de saber que se lo iba a pasar en grande.

La noche antes de comenzar no podían dormir de lo nerviosas que estaban y parecían dos viejillas por la conversación que mantenían. La mayor le explicaba que allí tenían cocinitas y disfraces, también rincón de construcciones, que algún día le tocaría ser la maquinista,... y la pequeña le escuchaba embobada mientras yo les pedía que por favor intentaran dormir.

Yo por mi parte en estos momentos siento una sensación agridulce, por un lado mi bruja pequeña ya es mayor y aunque he de reconocer que está en su mejor momento desde su nacimiento que el tiempo pase tan rápido me da cierto vértigo, aún siendo consciente de que ahora con la rutina todo irá más rápido todavía. Pero por otro lado, me siento muy relajada, sigo yendo como las motos a todos lados porque me meto en un montón de historias, pero saber que puedo hacer muchas cosas que tengo en mente porque tengo mi tiempo para mí me relaja mentalmente aunque físicamente siga cansada.

El hecho de que las dos tengan los mismos horarios es una maravilla, llevar a las dos al mismo sitio a la misma hora es una liberación, ahora si voy con la lengua fuera es porque yo quiero.

El 1 de octubre comienzan su horario normal de 9 a 14h y tengo ya un planning de lo que voy a hacer con mi tiempo y estoy feliz. Por supuesto tengo intención de volver a pasarme por aquí con la asiduidad con que lo hacía antes porque tengo muchas cosas que compartir.
 

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